Hoy quiero tomarme un momento para agradecerles. A cada una. A todas las que fui, incluso a las que a veces preferiría olvidar. A las que tuvieron miedo, a las que amaron con el alma abierta, a las que callaron cuando debieron hablar, y a las que gritaron su verdad aunque temblaron por dentro. Gracias a la versión de mí que se esforzó por encajar, porque me mostró qué no soy y cuánto valgo por ser auténtica. Gracias a la que se rompió, porque en cada pedazo encontré semillas de fuerza que luego florecieron. Gracias a la que dudó, porque esa incertidumbre me llevó a hacerme preguntas necesarias. Gracias a la que perdonó, incluso cuando no recibió disculpas. Gracias a la que se sostuvo cuando todo se tambaleaba. Agradezco a la que amó, intensamente, sin medida, aunque no siempre fue correspondida. A la que aprendió a poner límites, y también a la que los cruzó para entender su importancia. A la que fue madre, hija, amiga, compañera, y también a la que se sintió sola, porque en esa s...
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